4. Ejemplo de una sesión de Jardín de Infancia

Tal vez, la mejor manera de ejemplificar la integración de las finalidades educativas mencionadas sería describir una sesión matinal en el Jardín de Infancia. Este ejemplo, naturalmente, solo destaca una serie de actividades.

Normalmente cada día de la semana tendría su propio foco y eso varía también con el cambio de las estaciones.

El personal del Jardín de Infancia pasa horas en el Jardín antes de que los niños lleguen por la mañana y después de que se hayan ido. Naturalmente, hay actividades y materiales a preparar, pero lo más importante es que tiene que haber el ambiente anímico correcto en el lugar. El personal a menudo se reúne por la mañana para leer juntos algún texto o poema antes de entrar en sus aulas y esperar a que lleguen los niños.

Conforme van llegando los niños, las personas responsables de cada grupo del Jardín de infancia ya están ocupadas, de manera que una vez que los niños hayan colgado los abrigos y se hayan cambiado los zapatos, se les pueda dar una acogedora bienvenida. Al principio, puede haber un periodo de juego libre con pequeños grupos de niños que seleccionan su espacio, quizá despertando a las muñecas y vistiéndolas, o haciendo construcciones con pequeños troncos, o conduciendo un autobús hecho con una silla volcada. Los adultos en silencio, o cantando canciones según la actividad, suelen estar ocupados en alguna tarea, como preparar la masa, si es el día de hacer pan. Algunos niños prefieren estar alrededor de los adultos, observando lo que hacen, o colaborando mientras trabajan. Estos momentos informales son vitales, sobre todo en esta época en que el mundo está frecuentemente muy ajetreado.

Después del juego libre, el responsable del grupo comienza a recoger primero las cosas de la actividad que estaba realizando y posteriormente los materiales con los que están jugando los niños, los cuales se apuntan a ello, ayudando a que cada pieza sea colocada a su lugar, en el estante o en el cesto. A esa edad las fuerzas de imitación se encuentran en su punto máximo, y se pueden dirigir de la mejor manera cuando los adultos realizan sus tareas de una manera consciente y cuidadosa, repitiendo los gestos de cada acción de una forma rítmica y natural. Si ven cómo se hacen regularmente con afecto y atención, los niños pueden aprender a hacer tareas prácticas bien complicadas, que implican incluso herramientas afiladas o de uso complejo.

Ordenar bien las cosas es una tarea importante y se hace de manera que a los niños no se les ocurre pensar que eso estropea su juego o es un trabajo aburrido. Una vez que las cosas se han vuelto a colocar en sus puestos respectivos, los niños se juntan para la hora del corro donde se cantan canciones tradicionales y se recitan y representan versos rítmicos. A veces el euritmista o un familiar pueden visitar el Jardín y contribuir a las actividades del círculo. Estas actividades contribuyen a focalizar la atención de los niños y fortalecen especialmente sus habilidades lingüísticas. El escuchar y la articulación clara de las palabras pueden practicarse mediante este tipo de recitación rítmica. Después, los niños van al baño y se lavan las manos. Algunos de los más grandes, que acaban antes, pueden ayudar a poner la mesa con tapetes, cubiertos, y tal vez un jarrón con flores para tomar el almuerzo de media mañana. Se corta el pan, y todos los niños con su maestro se reúnen para dar las gracias y cantar algunas canciones del momento estacional. No se hace un esfuerzo deliberado en enseñar a los niños en un sentido formal. Simplemente, la actividad consciente del maestro es imitada por los niños.

Después del almuerzo matinal, algunos de los niños ayudan a recoger la mesa, mientras que otros ayudan a preparar alguna actividad artística o artesanal. En tal caso, los niños siguen el ejemplo, y pintan, hacen modelado..., mientras dure su interés. Este quizá es el momento idóneo para salir fuera, al jardín, arenero, o dar un paseo a un parque próximo. Después todos vuelven, se cuelgan los abrigos, las bufandas..., se ordenan cuidadosamente todas las cosas para luego reunirse todos, alrededor de una mesa que simboliza la estación del año. La mañana concluye con canciones pentatónicas y un cuento. En esa hora los padres ya están fuera, esperando para recoger a los niños. Algunos Jardines de infancia incluyen sesiones de tarde. En cuyo caso los niños comen, y después hay un periodo de reposo o siesta. A continuación los padres recogen a los niños.

Cada día de la semana tiene su propia actividad artística o manualidad, como sucede, por ejemplo, con el día de hacer pan. Mientras que la mayor parte de los Jardines ofrecen pintura en acuarela, dibujo con crayolas de cera, modelado con cera de abeja, y euritmia, las manualidades varían según las facilidades o habilidades particulares de los adultos que participan. En todas estas actividades los niños aprenden por el ejemplo, encontrando su camino hacia las experiencias, cada uno a su ritmo. De esta manera ellos aprenden a explorar y ser creativos, a la vez que comienzan a estimar el trabajo. Eso se manifiesta en su estado de ánimo cada vez más independiente y una laboriosidad sosegada cuando los niños están ocupados. El mismo estado de ánimo se transfiere al juego creativo. Un ritmo fuerte y vivo proporciona a los niños un profundo sentido de seguridad.