3. Finalidades y objetivos

3.1 La educación de la infancia a través de la imitación

Para complementar la tabla cronológica de maduración, la imitación es considerada como el medio primordial Waldorf para el aprendizaje, y por lo tanto, los adultos en el Jardín de Infancia enseñan por imitación. La mayor parte de las cosas que los niños aprenden en esta etapa se imparte por medio del ejemplo.

El niño aprende de la vida para la vida (la adquisición de la lengua materna, por ejemplo, tiene lugar básicamente por imitación) y los niños modelan su comportamiento a partir de lo que pasa a su alrededor. Las actividades de los adultos estimulan las respuestas directas en el niño pequeño y los maestros realizan sus tareas cotidianas de una manera que sea digna de imitación.

El Jardín de Infancia es una comunidad de personas que "hacen" y que son sostenidas por un trabajo con sentido, por ejemplo, hacer pan. A los niños se les invita a colaborar en ello, no se les pide que lo hagan. La actividad del maestro puede inspirar a los niños a hacerse activos independientemente, encontrando sus propias situaciones de aprendizaje en el juego. Los niños perciben y registran todo lo que hacemos los adultos no solo qué es lo que hacemos delante de ellos, sino también cómo lo hacemos. Los maestros son conscientes de su influencia moral sobre el niño y del desarrollo de buenos hábitos por medio de la imitación. Lo que se espera es ver cómo se realizan en el Jardín toda una variedad de actividades convenientes que puedan ser imitadas. Pueden incluir tareas domésticas como hacer pan, cocinar, limpiar, fregar los platos, ordenar la habitación, etc. Todas ellas son actividades con una base social, práctica, ética y educativa.

Las fuerzas de imitación, que son tan importantes cuando se trata de ayudar al niño pequeño a conocer y entender el mundo en esta primera fase, por su naturaleza van menguando con el tiempo, y dan paso a un nuevo tipo de conocimiento que hace su aparición cerca del período donde empieza a producirse la segunda dentición. En este momento la enseñanza por el ejemplo se transforma en una enseñanza más formal, por medio de la instrucción. La forma de acercarse al niño cambia cuando se acaba una fase del desarrollo del niño y comienza otra.

3.2 El ritmo

Los Jardines de Infancia Waldorf Steiner identifican el ritmo como un principio educativo importante. Para los niños es esencial que la certeza en la continuidad y los acontecimientos regulares marquen el año, la semana y el día del Jardín de Infancia. Las actividades estacionales celebran los ciclos del año. El otoño en el Jardín puede ser un tiempo para trillar y moler, y la primavera el tiempo para plantar. Un "área para la estación" (la "mesa de estación", por ejemplo) en la sala o en un entorno más amplio refleja el mundo natural cambiante a lo largo del año, a la vez que lo hacen los temas de las canciones, historias y poemas. Además, cada semana tiene su propio ritmo regular de actividades recurrentes, como por ejemplo el día de hacer pan, el día de pintar, el día de trabajar el huerto, etc.
Cada día tiene sus propios ritmos más pequeños que dan apoyo a las actividades cotidianas. Estos ritmos diarios ayudan al niño a sentirse seguro y a saber qué hay que esperar. Una canción determinada puede indicar el final de una actividad y el comienzo de otra. El día es estructurado de manera que haya un ritmo variado - con períodos de contracción y de expansión - ofreciendo un equilibrio entre periodos de actividad y fases de reposo. En la práctica, eso puede implicar que el juego creativo sería seguido por una fase de un corro más concentrado, o la actividad enérgica en el exterior se vería sucedida por un cuento en un ambiente más reposado. Hay una alternancia rítmica entre el "tiempo del niño" (juego creativo, salida fuera) y el tiempo pedagógico del maestro (corro, cuento). En esta edad el tiempo del maestro es comparativamente corto. Trabajar con el ritmo ayuda a los niños a vivir con el cambio, a encontrar su lugar en el mundo, y a comenzar a entender pasado, presente y futuro. Proporciona un fundamento muy real para la comprensión del tiempo - lo que ha pasado antes y lo que vendrá después y ayuda a los niños a relacionarse con el mundo natural y humano. La atención en el ritmo promueve el desarrollo saludable y lleva a una vida equilibrada más adelante.

La repetición también juega un papel a la hora de establecer continuidad y en el saludable desarrollo de la memoria La memoria de los niños se ve fortalecida por experiencias reiteradas; y los acontecimientos diarios, semanales y anuales en el Jardín de Infancia son recordados, y a menudo anticipados, con entusiasmo. Los cuentos e historias no son narrados una sola vez, sino muchas; la repetición le da a los niños la oportunidad de familiarizarse con el material y de profundizar su relación con él.

3.3 Lo individual, social, ético...

Mediante el juego creativo y sus actividades sociales cotidianas, los niños aprenden a interactuar mutuamente. En el Jardín de Infancia aprenden a compartir, a trabajar juntos y a cooperar. Conocen a sus maestros, confían en ellos y son capaces de establecer relaciones efectivas con otros niños y adultos. Los maestros y los niños se cuidan y respetan mutuamente.

Se pone mucho énfasis en el cuidado del entorno, tanto dentro como fuera. Los juguetes de madera, por ejemplo, pueden lustrarse y arreglarse, a diferencia de sus equivalentes en plástico. Allí donde sea posible, las actividades de jardinería y elaboración de compost introducen los niños a la idea de respeto a la naturaleza.

Hay momentos de reverencia cada día, y los maestros, con mucha ternura, crean oportunidades para que los niños experimenten gozo, reverencia y admiración. Los maestros practican la cordialidad y la suscitan en los niños. Las fiestas ofrecen al niño abundantes experiencias culturales y "religiosas". Los cuentos de hadas tradicionales e historias de la naturaleza se dirigen al ámbito de los sentimientos y van despertando gradualmente un sutil sentimiento ético a la hora de distinguir lo que está bien de lo que está mal. El maestro es el ejemplo y provoca ciertas expectaciones en los niños.

3.4 Ofreciendo una experiencia global

La experiencia de aprendizaje de los niños menores de siete años tendría que ser integrada y no compartimentada. Los niños pequeños necesitan experimentar la relevancia de su mundo antes de separarse de él y comenzar a analizarlo de una manera distante. En consecuencia, el aprendizaje en el Jardín de Infancia es integrado y no basado en asignaturas. Así por ejemplo, el cálculo y el uso de su lenguaje puede producirse en la mesa de la cocina donde se prepara la comida (los cortes delgados de zanahoria forman maravillosos círculos naturales y tienen el valor adicional de que ¡podemos comérnoslos después en la sopa!); conceptos como la suma o la resta (o de más y menos), peso, medida, cantidad y forma se captan de una manera práctica como parte de la vida cotidiana. La hora de las comidas ofrece una oportunidad para que los aspectos éticos, sociales y matemáticos trabajen conjuntamente, a medida que los niños se van implicando en la disposición de los lugares y en el compartir la comida que se ha preparado antes para que coma todo el mundo.

A través de los juegos de movimiento, los niños reconocen y recrean estructuras, tales como "dentro, fuera, delante, detrás". Los objetos naturales como bellotas, piñas, castañas, y conchas se van clasificando, ordenando y contando, como parte de un juego espontáneo. Los niños en el Jardín de Infancia están directamente implicados en la experiencia del cálculo y utilizan lenguaje matemático de una manera natural que suele encontrarse inmerso en un contexto social y moral. Las experiencias de aprendizaje de los niños pequeños no están separadas de los quehaceres de la vida cotidiana: el aprendizaje cobra significado por su relevancia en la vida.

Tal como se ha indicado antes, se hace una aproximación similar al aprendizaje del lenguaje y el cálculo. Los niños desarrollan competencia en el hablar, escuchar y en la habilidad de utilizar las palabras con la confianza de que están hablando con libertad y que aprenden a escuchar a los demás. Se promueve el buen hablar y el desarrollo de las habilidades auditivas. La concentración se hace en la tradición oral y los niños escuchan muchos cuentos maravillosos que forman parte de la herencia literaria de la infancia.

Una historia bien contada enseña a apreciar la voz humana y la belleza y los ritmos del lenguaje. También ayuda a ampliar el vocabulario y favorece el desarrollo de la memoria. Los niños dejan el Jardín de Infancia con un amplio y variado repertorio de canciones, historias y poemas, que pueden incluir también versos en francés, inglés, alemán... Mucho de este aprendizaje habrá tenido lugar de la manera integrada que hemos descrito, aunque el momento de narrar la historia es siempre un acontecimiento especial.

Los niños se implican en muchas actividades, tales como coser, que desarrolla la coordinación mano-ojo, la destreza manual y la orientación (preparación útil para leer textos impresos de izquierda a derecha). Los niños también hablan de sus dibujos y gozan contando historias "leyendo" sus dibujos. Esa actividad promueve el desarrollo de habilidades verbales y libera la narración del texto impreso, incitando los niños a hacer uso de sus propias palabras. Muchos niños también hacen representaciones de teatrillos y desarrollan habilidades dramáticas trabajando con la narrativa y el diálogo. Pintar y dibujar ayuda a crear equilibrio y simetría y la mayor parte de los niños de cinco años pueden escribir su propio nombre. Los niños experimentan la musicalidad del lenguaje y sus aspectos sociales jugando juegos de corros y haciendo euritmia, una forma de movimiento que trabaja con el lenguaje y la música.
La combinación de estas actividades cultiva el amor al lenguaje, promueve la fluidez y da a los niños tiempo para familiarizarse realmente con la palabra hablada - la mejor base y preparación para el posterior desarrollo de la escritura y la lectura. El uso del lenguaje afecta también el desarrollo cognitivo, y a la vez que las palabras bien escogidas y la buena sintaxis apoyan el pensamiento claro.

3.5 Importancia del juego libre

Los niños son capaces de ejercer y consolidar su habilidad para entender y pensar a través del juego. El juego creativo sostiene el desarrollo físico, emocional y social y permite los niños aprender a través de la investigación, exploración y descubrimiento. También da margen para el uso de la imaginación, un aspecto esencial de la inteligencia humana. El juego alienta al niño a hacerse inventivo y adaptable, y a trabajar con iniciativa y destreza. Además, desarrolla y fortalece la concentración.

Una serie de estudios muestra que los años con los mejores resultados en el juego socio-dramático demuestran también los mejores rendimientos en un gran número de áreas cognitivas, tales como competencia intelectual superior, periodo más largo de atención y más innovación y capacidad imaginativa. Los buenos jugadores muestran también más empatía hacia los demás, menos agresividad y, en general, más ajustamiento social y emocional. Se da tiempo y espacio para el juego creativo, y para sostener una variedad de situaciones de juego se proporciona una selección de objetos apropiados, como son por ejemplo tejidos, conchas, troncos, juegos domésticos y muñecas.

3.6 Acercando a los niños a conocer y estimar el mundo

Como hemos mencionado antes, en la sección de ritmo y repetición, los niños desarrollan una buena relación con el mundo natural. Aprenden a valorar sus dones y a entender sus procesos y patrones de cambio. Las tareas domésticas ofrecen oportunidades para hacer experiencias elementales en ciencia, y se hace uso frecuente de los cuatro elementos. Los niños hacen juguetes a partir de lana de oveja, algodón y otros materiales naturales. Muchos objetos se hacen como regalos para los miembros de la familia. Se anima a la participación de la familia y trabajando con los padres, los maestros crean "historias de cumpleaños" basadas en la biografía personal de cada niño, que se explican en ceremonias especiales a las que están invitados los familiares.

Las personas de la asociación, familiares o amigos, que practiquen alguna artesanía en particular, o que tengan alguna habilidad especial, pueden ser invitadas. Los maestros pueden llevar a los niños a pasear por el pueblo y a visitar artesanos.

3.7 Entorno positivo, cálido y seguro para los niños

El Jardín de Infancia debería ser un lugar cálido y acogedor, un espacio configurado artísticamente que sirve como escenario para aquello que pueda llevar el impulso del día. Este "impulso" es una combinación de experiencias motivadas por el juego del niño y actividades estructuradas por el maestro. Hay pocos juguetes "acabados" (que reclaman ser usados de una manera predeterminada). El mobiliario es a pequeña escala, está adecuado al niño y, como ya dijimos antes, el día se estructura de manera que proporcione al niño períodos de actividad y períodos de reposo. Los grupos suelen ser de edades mezcladas, y los niños más grandes, que ya están familiarizados con el ritmo de su Jardín de Infancia en particular, pueden ayudar a los niños más pequeños de su grupo a sentirse más seguros.

3.8 Trabajando con los padres

Los maestros están comprometidos a establecer buenas relaciones con las familias, y hacer con ellos un proceso de acercamiento a la pedagogía Waldorf. Se reconoce la importancia de una transición feliz y suave de casa al jardín. Si los maestros trabajan estrechamente con los padres se consigue este objetivo. La mayor parte de los Jardines de Infancia celebran sesiones de padres y niños, y tienen una buena comunicación con la familia antes de que el niño entre en el Jardín de Infancia. Los maestros promueven y resaltan la importancia de la estrecha colaboración con los padres y ofrecen un espacio para su apoyo. También se crean vínculos con los padres por medio de una variedad de acontecimientos y actividades sociales basados en la pedagogía.