1. El Jardín de los Niños

En la pedagogía Waldorf los niños entran en el Jardín de Infancia entre los 2 y los 6 años y se integran en el mismo grupo niños de distintas edades, lo que enriquece su desarrollo. Los mayores aprenden de los pequeños la paciencia, el respeto y la sensibilidad, y los pequeños aprenden de los mayores observando e imitando su aprendizaje venidero o posterior a través del ejemplo. 

La atención es personalizada en todos los casos para cubrir las necesidades de la primera infancia, algo muy importante para su sano desarrollo en los años venideros.

Tradicionalmente, se ofrecen cinco sesiones matinales por semana, y cada sesión dura cerca de cuatro horas y media. Los niños acogen los servicios según la edad y las necesidades. Cuando es necesario, también se dispone de atención por las tardes. Hay que mantener un sutil equilibrio entre las necesidades de los padres y lo que es saludable para el niño.

Las habilidades cognitivas, sociales, emocionales y físicas tienen la misma importancia para el Jardín de Infancia, donde se desarrollan muchas competencias diferentes. Las actividades reflejan las preocupaciones, intereses y etapas del niño. El entorno cuidadosamente estructurado está diseñado para promover el aprendizaje personal y social.

La enseñanza se realiza dando ejemplos en lugar de instrucciones directas, y es integrada en lugar de basarse en materias o asignaturas. Las actividades se adaptan al niño. En reconocimiento a su valor vital en la educación temprana, a los niños se les da tiempo para jugar.

Se resaltan las estructuras regulares de actividad tanto dentro del día como en la semana. Los temas de trabajo anuales estan estrechamente acompados con el ritmo de las estaciones del año.